De la asamblea permanente a la anarquía
Ejemplos como el incidente que sufrió la médica disidente cubana Hilda Molina, o las protestas ante el rectorado de la UBA se replican. Este es el modelo que tanto pregonaron y buscaron, personajes como Hebe de Bonafini, la FUBA, el Partido Obrero y otras especies de similar morfología.
Ahora fue el turno de unos jovenzuelos que se ratearon del colegio, pero como ya no es suficiente con ello, decidieron emprender contra la autoridad pública, a quien no solo no respetaron, sino que también, agredieron y robaron. Jovencitos: eso fue un delito, y deben pagar por ello!
Quién no se rateó alguna vez? Yo lo hice, pero no por ello era una victoria, sabíamos que estabamos pasando algún límite, sabíamos que estabamos en infracción, y sabíamos que podía venir la sanción disciplinaria, y luego en casa, otra nueva sanción familiar (con o sin cinto o chancleta de por medio).
Hoy la rateada no es suficiente como materia en si misma: es un vehículo para posicionarse y enfrentarse a otros que están fuera del ámbito educativo. Lo que estos niños no saben es que afuera del colegio, no tienen las reglas de la escuela: tienen las reglas de la calle, tanto para pasear, como para respetar al público y a la autoridad.
La palabra 'represión' está prohibida, como si se tratare de una orden del mismísimo Lucifer. La represión es una facultad del Estado para mantener el orden público, y si no se aplica, se está faltando a los deberes de funcionario público, por cuanto el pueblo delegó en el Estado el monopolio de la potestad de la fuerza y la justicia a fin de resolver pléitos y mantener el orden. Esa delegación es la Constitución. Los años de la terrible dictadura serán una herida de prominente cicatríz, pero no confundir aquel desastre con la represión como recurso del Estado para mantener el orden. Una cosa es reprimir con agua, gases y bastones, y otra con una ametralladora: esto último no es represión, sino que es homicidio en cualquier país del mundo.
Sería interesante que el juez de menores que intervenga, tenga bien puesto lo que debe tener y retenga por una semana a estos jóvenes vándalos: hay miles de hectáreas en los préstamos de las rutas para cortar el pasto con una tijera escolar. Ocupados estos jóvenzuelos, tendrán oportunidad de reflexionar sobre sus actitudes del presente y reflexionar también sobre su futuro. Y para concluir, si algún pregonero de los DDHH sale en defensa de estos adolescentes, no hay motivo para privarles de un tiempo de reflexión junto a los jóvenes, mientras cortan el pasto de las rutas codo a codo.
Ahora fue el turno de unos jovenzuelos que se ratearon del colegio, pero como ya no es suficiente con ello, decidieron emprender contra la autoridad pública, a quien no solo no respetaron, sino que también, agredieron y robaron. Jovencitos: eso fue un delito, y deben pagar por ello!
Quién no se rateó alguna vez? Yo lo hice, pero no por ello era una victoria, sabíamos que estabamos pasando algún límite, sabíamos que estabamos en infracción, y sabíamos que podía venir la sanción disciplinaria, y luego en casa, otra nueva sanción familiar (con o sin cinto o chancleta de por medio).
Hoy la rateada no es suficiente como materia en si misma: es un vehículo para posicionarse y enfrentarse a otros que están fuera del ámbito educativo. Lo que estos niños no saben es que afuera del colegio, no tienen las reglas de la escuela: tienen las reglas de la calle, tanto para pasear, como para respetar al público y a la autoridad.
La palabra 'represión' está prohibida, como si se tratare de una orden del mismísimo Lucifer. La represión es una facultad del Estado para mantener el orden público, y si no se aplica, se está faltando a los deberes de funcionario público, por cuanto el pueblo delegó en el Estado el monopolio de la potestad de la fuerza y la justicia a fin de resolver pléitos y mantener el orden. Esa delegación es la Constitución. Los años de la terrible dictadura serán una herida de prominente cicatríz, pero no confundir aquel desastre con la represión como recurso del Estado para mantener el orden. Una cosa es reprimir con agua, gases y bastones, y otra con una ametralladora: esto último no es represión, sino que es homicidio en cualquier país del mundo.
Sería interesante que el juez de menores que intervenga, tenga bien puesto lo que debe tener y retenga por una semana a estos jóvenes vándalos: hay miles de hectáreas en los préstamos de las rutas para cortar el pasto con una tijera escolar. Ocupados estos jóvenzuelos, tendrán oportunidad de reflexionar sobre sus actitudes del presente y reflexionar también sobre su futuro. Y para concluir, si algún pregonero de los DDHH sale en defensa de estos adolescentes, no hay motivo para privarles de un tiempo de reflexión junto a los jóvenes, mientras cortan el pasto de las rutas codo a codo.
La Plata: varios heridos en una rateada convocada por Facebook
Alumnos de distintas escuelas de esa ciudad se juntaron en Plaza Moreno; se produjo un enfrentamiento entre los jóvenes, tras lo cual debió intervenir la policía
lanacion.com Información general Viernes 28 de mayo de 2010
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