Hace un rato cené con mis amigos colombianos Carol y Javier, quienes me invitaron a su casamiento en diciembre pasado. Fue muy grato estar con ellos y pasar una agradable y divertida cena. Un momento que bien podríamos decir: íntimo. Recuerdos de la fiesta de casamiento, de mi paso por el hermoso país que es Colombia, la historia de cómo se conocieron y cómo se dió la relación (o mejor dicho lo que dejaron mostrar; y así está bien, no se puede contar todo), me privilegiaron como una amistad de las más particulares que ellos tienenen. Así me lo hicieron sentir y así entonces yo lo recibí. Pero el tono de ellos me trajo al recuerdo a alguien que conocí en Cartagena la noche del viernes 2/ene/2009 (mi última noche en Colombia). La dueña de un Twingo oscuro, cómo estarás?