Breve historia de una infusión
12.MAY.2008
Me acerco al dispenser de agua con mi taza, para repetir una de las tantas maniobras habituales que tengo desde antaño: preparar un sencillo mate cocido, y allí el primer error. A veces, lo sencillo e histórico, puede convertirse en una odisea cual la decimotercera misión del programa Apolo.
Coloco la pequeña saca de la vital hierba en la taza y la ubico bajo el vertedor de agua caliente (sí, el rotulado en rojo). Bajo la taza quedó el marbete de la saca, ese papelito de la marca tan pintoresco por cierto.
Tan pintoresco… la cosa es que ese papelito se introdujo entre la rejilla sobre la cual posa la taza.
Tan pintoresco… marbete del estiércol mejor dicho!! Cuando voy a retirar la taza, se mueve el dispenser, y se me viene la prostituta rejilla del mismo, la cual se desprendió gracias a los servicios del marbete. Un ancla a estas alturas.
El sutil espectáculo se extendía hacia en el otro extremo, el de la taza, la pequeña saca de hierba mate estaba al borde, lista para caer al piso o… o sobre mi ropa, mientras obviamente, el agua caliente se derramaba por mi atónita mano, agradecida por el candente baño no solicitado.
Como si fuera poco, un transeúnte conocido me ofrece charla de fútbol, mientras yo acorto la distancia entre taza y dispenser para reubicar la saca de hierba en su lógico lugar, la taza, para luego dar solución a la mortífera ancla. Imposible lograrlo por cierto. Así entonces, quitar el papelito debería ser una sencillísima tarea. Acaso, cuantas veces no se desprende solo.
Pues esta vez, no fue una de esas veces. Apolo Trece a fondo. Brutalidad extrema con el marbete en cuestión para liberar el cabo (porque también, ya no era un piolín el que unía papelito con saquito, sino un cabo naval), luego acomodar la maldita rejilla, y ver cómo el la etiqueta y marca se hundían en viaje directo al lecho del reservorio del dispenser.
Una verdadera odisea que bien podría haber sido peor, y todo por un pequeño papelito.
Recomendación: cuidado con el papelito del saquito!!!
Me acerco al dispenser de agua con mi taza, para repetir una de las tantas maniobras habituales que tengo desde antaño: preparar un sencillo mate cocido, y allí el primer error. A veces, lo sencillo e histórico, puede convertirse en una odisea cual la decimotercera misión del programa Apolo.
Coloco la pequeña saca de la vital hierba en la taza y la ubico bajo el vertedor de agua caliente (sí, el rotulado en rojo). Bajo la taza quedó el marbete de la saca, ese papelito de la marca tan pintoresco por cierto.
Tan pintoresco… la cosa es que ese papelito se introdujo entre la rejilla sobre la cual posa la taza.
Tan pintoresco… marbete del estiércol mejor dicho!! Cuando voy a retirar la taza, se mueve el dispenser, y se me viene la prostituta rejilla del mismo, la cual se desprendió gracias a los servicios del marbete. Un ancla a estas alturas.
El sutil espectáculo se extendía hacia en el otro extremo, el de la taza, la pequeña saca de hierba mate estaba al borde, lista para caer al piso o… o sobre mi ropa, mientras obviamente, el agua caliente se derramaba por mi atónita mano, agradecida por el candente baño no solicitado.
Como si fuera poco, un transeúnte conocido me ofrece charla de fútbol, mientras yo acorto la distancia entre taza y dispenser para reubicar la saca de hierba en su lógico lugar, la taza, para luego dar solución a la mortífera ancla. Imposible lograrlo por cierto. Así entonces, quitar el papelito debería ser una sencillísima tarea. Acaso, cuantas veces no se desprende solo.
Pues esta vez, no fue una de esas veces. Apolo Trece a fondo. Brutalidad extrema con el marbete en cuestión para liberar el cabo (porque también, ya no era un piolín el que unía papelito con saquito, sino un cabo naval), luego acomodar la maldita rejilla, y ver cómo el la etiqueta y marca se hundían en viaje directo al lecho del reservorio del dispenser.
Una verdadera odisea que bien podría haber sido peor, y todo por un pequeño papelito.
Recomendación: cuidado con el papelito del saquito!!!
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