Elecciones presidenciales en Argentina
Fue el 28.OCT. No voy a tratar sobre fraude, ya que no hay suficientes pruebas contundentes, aunque si evidencias de incidentes muy extraños, pero habituales en nuestro país.
La cuestión es que ganó quien yo no quería. Y si bien soy liberal, voté una opción socialista que pensé podía llegar, al menos, a la segunda vuelta.
Pero bien, yo quiero tratar otra cosa: la calidad del voto.
Para mi, nuestro problema está en la calidad cívica de los ciudadanos, y allí entonces queda invertida la relación: ya no se trata de los políticos que tenemos, sino de los electores. Es una cuestión de demanda (ciudadanos) y no de oferta (políticos).
Voy con un ejemplo sencillo.
Cerca de la ciudad de Pinamar, hay un pueblo de campo (30km) que se llama Gral. Madariaga. La cuestión es que ese pueblo tiene varios cabarets a las entradas del mismo: como tiene 3 entradas por diversas rutas, y en cada una hay como 3 o 4 sitios de este estilo, lo que nos daría un total cercano a 10 sitios.
Pregunté acerca de lo pujante de esta actividad, y me respondieron con un efecto (y no la causa): hay mucha molestia de parte de las mujeres por este asunto, sintentizó una dama que no llegaría a los 30 años.
Pues bien, yo le apliqué un sencillo razonamiento de negocios y apunté: me parece que están confundiendo el foco del asunto; solo las mujeres de Madariaga saben qué ocurre con los hombres de Madariaga, es decir, los cabaret son la oferta (efecto) a una demanda (causa); si hay oferta es porque hay demanda, y si hay demanda que es la causa, es allí donde ustedes tienen que buscar explicaciones.
Volviendo al tema político: si tenemos estos políticos (oferta) es porque se trata de lo que buscan y quieren los electores, los ciudadanos que votan (demanda).
Una forma más de explicar que la pobre calidad cívica devuelve estos resultados. A llorar al templo más cercano de la preferencia religiosa de cada uno.
Lo nuestro es un problema endémico de pobrísima calidad cívica de los ciudadanos que siguen esperando al mesías que traiga las soluciones: es la concepción de sociedad Greco-Romana que expuso el Padre Fundador Juan Bautista Alberdi (24.MAY.1880). Mientras ello siga así, jamás tendremos escapatoria al monstruo que hemos creado. La seguiremos penando... y pagando.
La cuestión es que ganó quien yo no quería. Y si bien soy liberal, voté una opción socialista que pensé podía llegar, al menos, a la segunda vuelta.
Pero bien, yo quiero tratar otra cosa: la calidad del voto.
Para mi, nuestro problema está en la calidad cívica de los ciudadanos, y allí entonces queda invertida la relación: ya no se trata de los políticos que tenemos, sino de los electores. Es una cuestión de demanda (ciudadanos) y no de oferta (políticos).
Voy con un ejemplo sencillo.
Cerca de la ciudad de Pinamar, hay un pueblo de campo (30km) que se llama Gral. Madariaga. La cuestión es que ese pueblo tiene varios cabarets a las entradas del mismo: como tiene 3 entradas por diversas rutas, y en cada una hay como 3 o 4 sitios de este estilo, lo que nos daría un total cercano a 10 sitios.
Pregunté acerca de lo pujante de esta actividad, y me respondieron con un efecto (y no la causa): hay mucha molestia de parte de las mujeres por este asunto, sintentizó una dama que no llegaría a los 30 años.
Pues bien, yo le apliqué un sencillo razonamiento de negocios y apunté: me parece que están confundiendo el foco del asunto; solo las mujeres de Madariaga saben qué ocurre con los hombres de Madariaga, es decir, los cabaret son la oferta (efecto) a una demanda (causa); si hay oferta es porque hay demanda, y si hay demanda que es la causa, es allí donde ustedes tienen que buscar explicaciones.
Volviendo al tema político: si tenemos estos políticos (oferta) es porque se trata de lo que buscan y quieren los electores, los ciudadanos que votan (demanda).
Una forma más de explicar que la pobre calidad cívica devuelve estos resultados. A llorar al templo más cercano de la preferencia religiosa de cada uno.
Lo nuestro es un problema endémico de pobrísima calidad cívica de los ciudadanos que siguen esperando al mesías que traiga las soluciones: es la concepción de sociedad Greco-Romana que expuso el Padre Fundador Juan Bautista Alberdi (24.MAY.1880). Mientras ello siga así, jamás tendremos escapatoria al monstruo que hemos creado. La seguiremos penando... y pagando.
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